Una vez más el gobierno de Marruecos
se encuentra molesto con las decisiones del gobierno de España.
El anuncio de Pedro Sánchez,
que confirmó que Felipe VI viajará a Ceuta y previsiblemente a Melilla "cuando
se den las condiciones" y sin fecha en el calendario, ha sido recibido con
frialdad en el Palacio Real marroquí, verdadero centro de poder de un país en
el que el trono y no el Gobierno dirige la política exterior.
La visita de nuestro Rey no
tiene otro motivo que dejar claro que estas dos ciudades situadas al norte de
África pertenecen a España desde hace muchos siglos y Marruecos es una nación
que se ha visto unificada en el año 1959 y por tanto no tiene nada que pedir de
estas dos ciudades y menos su interés en nuestras islas y
solamente tenemos que decirle que estas islas pertenecen a España desde hace
cinco siglos cuando Marruecos era solamente un terreno lleno de tribus.
Así que creemos que ha
llegado el momento de dejar claro que si no se tocan Ceuta y Melilla, menos
piensen en tocar Canarias, aunque parece que junto a China están tratando de
extraer tierras raras en la línea de unión de las aguas territoriales de los
dos países.
Rabat no ha emitido una sola
declaración oficial sobre el viaje. Pero el silencio institucional no ha
impedido que, apenas unas horas después del anuncio, empezara a filtrarse el
malestar por otra vía: la de una prensa afín y unos círculos políticos que ya
deslizan lo que la monarquía solo verbaliza de puertas para dentro, hablando
de una "provocación" capaz de "reavivar la crisis"
entre los dos países.
Vamos a ver en que queda
este tema que tanto molesta a Marruecos.
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