Ayer me quede sorprendido
cuando he visto un reportaje televisivo en el que pidieron la opinión a lo
habitantes de barrios de Barcelona sobre el turismo que cada día llena sus
calles, sus tiendas y sus bares dejando bastante dinero en los comercios y
ayudando con sus gastos a que muchos barceloneses lleguen a final de mes.
¿Pero cuál ha sido mi
asombro?
Pues ni mas ni menos que las
respuestas de aquellos a los que les preguntaron si existían muchos turistas y
que si se tenia que controlar para que llegaran a la capital de Cataluña la
mitad de los que estaban llegando cada día.
O sea que lo mejor para que los
habitantes de Barcelona vivan tranquilamente es no dejar entrar extranjeros y
que vayan a Mallorca, Canarias o la costa andaluza.
Si el Ayuntamiento de
Barcelona llega a restringir la llegada de turistas desde los cruceros que
llegan cada día a su puerto, la economía, se morirá, subirán los precios de
todos los artículos que vengan de fuera, muchas familias que viven de sus comercios pasaran grandes necesidades
y aquellos que han logrado ( si llega a ocurrir) que los turistas no entren en
Barcelona, aunque crean que han ganado en esta lucha, mas tarde que temprano se
darán cuenta que Barcelona se ha convertido en una ciudad triste, sin
algarabías, sin grandes masas de gentes que hacían cola ante la entrada de la
Sagrada Familia y principalmente los comercios son lugares donde los catalanes
han dejado frecuentar y se nota que la economía ha dado un gran bajón con la
particularidad que si dejan marchar el turismo ya nunca mas se arreglará.
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