“Nuestro espacio político ha sufrido hoy una derrota sin paliativos. Nos
toca hacer una profunda autocrítica y aprender de los errores que sin duda
hemos cometido”.
¿Quién creen ustedes el que ha dicho
esto?
Sin duda alguna ha sido Pablo Iglesias tras el traspié sufrido ayer en las
Elecciones gallegas y vascas.
En Galicia, Podemos fue borrada del mapa político perdiendo los diputados
con que contaba con las Mareas, Y en el Pais Vasco perdió una serie de diputados
que lo han convertido en un partido casi invisible.
Al comenzar la jornada electoral, los morados y sus socios de candidatura
ostentaban 25 escaños: 14 en el Parlamento gallego y 11 en el vasco. Al
concluir, tan solo seis en País Vasco.
Unidas Podemos hace tiempo que encadena calamitosos resultados
electorales, sin embargo, el de este domingo se lleva la palma. En Galicia han
pasado de ser segunda fuerza a desaparecer; y en Euskadi han perdido cinco
parlamentarios. En ambos territorios los morados tenían profundas raíces, pero
los cambios de marca de las mareas y las luchas internas en País Vasco han
lapidado a la formación.
Por eso creemos que ha llegado el
momento de hacer un reajuste de todo el partido en toda España, de lo
contrario, las elecciones en Cataluña que están al caer ser, será un nuevo
batacazo para la formación violeta.
Para muchos de mis amigos,
Podemos ha llegado a estas cifras en las elecciones de ayer porque todos los
cargos importantes se están quemando en el gobierno junto a Sanchez.
Nosotros pensamos que están haciendo
una buena labor, pero también es posible que se haya abandonado un poco el
partido y las ideas de futuro.
Algunos consideran que la derrota es consecuencia directa de que no se han
dedicado las “energías” en “construir partido”; resulta evidente que el
centralismo con el que Iglesias impregnó la formación tras Vistalegre II ha
dejado el espacio libre a la izquierda nacionalista, que lo ha ocupado
gustosamente. Monedero, en su tuit, apuntó que “la izquierda nacionalista vasca
y gallega se han podemizado. El discurso de Bildu y BNG no se diferencia del
que antaño criticaban”. Pero los resultados no avalan esta aseveración.
Los morados no han sacado rédito a la baza de Gobierno y su electorado ha
acudido a refugiarse en la izquierda nacionalista. ¿La conclusión? Que cuanto
más poder y control tiene la actual cúpula morada sobre los territorios más
desastroso es el resultado.
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