jueves, 9 de enero de 2020

100 AÑOS DEL ADIOS A DON BENITO.


Nuestra tierra canaria ha tenido siempre buenos escritores, poetas y pintores, además de músicos y cantantes que han dado la vuelta al mundo con el nombre de sus islas.

Pero quizás, hemos tenido un escritor que ha dejado una gran obra que actualmente se sigue leyendo en todo el mundo. Este escritor no es otro que Don Benito Pérez Galdós con sus Episodios Nacionales o de obras como Fortunata y Jacinta.

El pasado sábado se cumplieron los 100 años de su muerte en el Madrid que lo acogió como un hijo cuando sus paisanos casi ni le hacían caso alguno.

Murió en su querido Madrid, el 4 de enero de 1920.  El centenario de su muerte coincide con una de las investiduras más complejas de la democracia, una jornada, que le encantaría al escritor canario. Galdós fue el gran cronista de una época convulsa en España. Llegó a escribir que bastarían, como mínimo cien años más, para que, en este tiempo, si hay mucha suerte, nazcan personas más sabias y menos chorizos de los que tenían actualmente. Una reflexión que cien años después nos lleva directos al Congreso de los Diputados.  

Como político refleja en su compromiso como republicano, (salvo su apoyo a Prim y al efímero monarca Amadeo de Saboya), que le llevó a apoyar la revolución Gloriosa de 1868 contra Isabel II. Galdós llamaba a los moderados unas "momias animadas". También criticaba a los liberales y, de los neocatólicos, decía que eran un partido amigo de las tinieblas. Su crítica a la política no era hacia un partido concreto; sino a un sistema donde reinaba el caciquismo y donde ya se hablaba de casta.

 Dentro de su extensa obra se pueden considerar La desheredada (1881), Fortunata y Jacinta (1887), Misericordia (1897), y Miau (1888)

Junto a Emilia Pardo Bazán y Leopoldo Alas Clarín renovó la literatura de su tiempo.

El carlismo fue un gran quebradero de cabeza, Galdós retrató a varios personajes carlistas y del partido en sí dijo: "Como partido inmoral y corrompido busca el carlista amparo en la legalidad cuando espera sacar de ésta alguna ventaja; pero la menosprecia y ultraja cuando ve frustradas sus esperanzas".

En toda su obra hay una búsqueda permanente de la identidad española. "En sus primeras novelas expresó su fe en la capacidad reformista de las clases medias. Durante la Restauración advirtió con pesar que las clases medias se habían integrado en el sistema y habían claudicado ante los poderosos. A principios del siglo XX consideró que la verdadera patria estaba integrada por los trabajadores que luchaban para mejorar sus condiciones de vida.

Cánovas del Castillo fue el último que consiguió escribir, más bien dictar, puesto que ya la ceguera no le permitía hacer casi nada. Dejó por terminar los episodios correspondientes a Sagasta, Las colonias perdidas, La reina regente y Alfonso XII. Con ellas hubiera culminado su retrato y análisis de la restauración, uno de los momentos clave de la historia española.

Los Borbones, los políticos bipartidistas, hasta republicanos y comunista... nadie se libró de la crítica galdosiana. Tampoco la Iglesia. Su obra más destacada de toda su producción teatral, Electra, desató todo un movimiento anticlerical.

Su obra más política y con la que Galdós ha pasado a los anales de la historia es la colección de 46 novelas históricas que recorren la historia de España reciente. Que acaban en Cánovas del Castillo.

Un canario ilustre que, aunque quiso siempre a estas islas, también tenía claro que sus paisanos por desconocimiento de su obra, por las envidias caciquiles o simplemente por haberse instalado en Madrid no le consideraban como merecía. Una obra extensa en la que si apareciera un Pérez Galdós actualmente con toda seguridad que era merecedor de un Premio Nobel.

Solamente nos queda el recuerdo de un gran trabajo y de un gran hombre nacido en esta isla y al que seguramente algunos ni siquiera conocen este dato.

No hay comentarios: