Hoy, desde muy temprano, las televisiones y las radios nos han ido informando de lo que ocurre en Cataluña con la consulta al pueblo catalán de lo que quieren para el futuro. Hemos visto como colas enormes de ciudadanos en todas las provincias de Cataluña votaban con gran ilusión para que por lo menos el Gobierno de Rajoy les haga un poco de caso.
No es una broma que a las 13.00 horas ya hubieran votado más de 1.140.000 personas y les queda esta tarde para aumentar esa cifra a lo mejor doblándola o triplicándola. Nadie sabe hasta qué punto el pueblo catalán desea esa votación que para muchos es el principio de lo que ellos anhelan.
Pero una vez más tenemos que volver a la asamblea que presidió Rajoy ayer y en la que él junto a los pesos pesados del PP arropó al presidente Monago como si no hubiera ocurrido nada y sus viajes a Canarias estuvieran totalmente justificados.
El Presidente de Extremadura dijo que pagó de su bolsillo los 32 viajes a Canarias cuando era senador por Extremadura, pero después se ha contradicho diciendo que pedirá al Senado una relación de esos viajes y que devolverá el dinero. ¿En qué quedamos, los pagó él o el Senado?
Nosotros no hemos creído desde el principio que este Sr. viniera a Canarias a trabajar con sus compañeros de partido, aunque hayan sido instantáneamente justificados por los portavoces del PP de Canarias –Asier Antona, Manuel Fernández y otros, además de por la dirección del PP en el Senado diciendo que eran “labores de apoyo” a tareas del grupo parlamentario en las islas. Si eso fuera así, ¿Qué hacían los senadores canarios del PP en Madrid? Nadie en estas tierras se traga este tipo de justificaciones que encima nos parece una tomadura de pelo o una falta de respeto a nuestra inteligencia. El dilema es saber si el Sr. Monago venía a Canarias a trabajar o a pasarlo bien.
Este hombre puede ser muy inteligente y trabajador pero en este caso le ha podido más la testosterona que la inteligencia.
Nosotros creemos que el chivatazo de esta noticia a la prensa salió de las mismas filas del PP que nunca han visto con buenos ojos que el conocido como Barón Rojo pudiera aspirar a sentarse en el mismo sillón de Rajoy en la Moncloa.
Por ese motivo y por envidias dentro de su propio partido lo han crucificado dejando caer los pecados tan serios que estaba cometiendo un hombre tan católico, apostólico y romano acostumbrado a la misa dominguera.
Ayer, cuando Rajoy lo arropaba junto a la plana mayor del partido, alguno de los presentes estarían carcajeándose pensando en la putada que le hicieron al que ellos llaman amigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario