Hoy he tratado de concentrarme en este poco tiempo que tengo para escribir y los ruidos procedentes de la reparación de una vivienda dos pisos más abajo, minan mi pensamiento.
Las Palmas está inmersa en una epidemia de gripe que es rara la familia donde no exista alguien con fiebre o tosiendo. Yo tengo a todos los miembros de mi familia en cama. Estuve enfermo la semana anterior y aún no estoy del todo bien, aunque reconozco que solo he tenido una gripe estacional y no la gripe A.
No sé como les he comentado lo de la gripe si ese no era el motivo de estas líneas seguro que aún estoy un poco fuera de juego y mi cabeza no me ayuda mucho.
Pero vamos a lo que les quería comentar.” Esteban Criado, un peluquero de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), tendrá que pagar a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) una cuota mensual de entre 6 y 12 euros por tener la radio puesta en su local mientras peina a sus clientes.”Aunque parezca una broma, no es así. Un individuo entra en la peluquería, se identifica como inspector de la SGAE y le dice que para seguir poniendo la radio en su establecimiento tenía que firmar un contrato con la SGAE porque de lo contrario actuarían contra él por la vía judicial.
Pocos días después recibió una carta certificada de la SGAE en la que le amenazaban con emprender "medidas legales" si en ocho días no firmaba el contrato.
Aunque en principio creyó que era una broma, el peluquero ha tenido que firmar el contrato.
Parece una broma de mal gusto. El afán recaudador de la SGAE se está convirtiendo en una pesadilla para todos aquellos que de una forma o de otra ponen música en sus locales para entretener a sus clientes.
Después de esta noticia que parece mas bien un chiste de mal gusto, que se preparen una serie de profesionales que les puede caer un inspector de la noche a la mañana que les pueden dejar tieso.
Me viene a la memoria nuestro dentista, que mientras esperas estás oyendo una melodía relajante para tus nervios, los supermercados, las guaguas con las radios a toda pastilla con música variada, los restaurantes y hasta los aviones a la hora de despegar o aterrizar, etc.
Y por no decir que cuando menos lo esperemos puede pasar ,que nos encontremos en la playa con los auriculares puestos oyendo nuestra música favorita y se presente ante nosotros un señor o una señorita en bañador con una carpeta azul de cartón y nos diga que tenemos que hacernos socios de la AGAE o nos confiscarán la radio.
En nuestro país ocurren cosas que en otro sitio sería de risa. Hoy más que nunca tenemos que decir: ESPAÑA ES DIFERENTE.
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