Hoy, día de San Juan, leyendo las noticias de los periódicos digitales encuentro una que anteriormente me llamó la atención y que en esa fecha no quise entrar a comentarla, pero que al producirse el mismo hecho y contra la misma persona la verdad que no puedo quedarme al margen de lo que a mi entender considero injusto.
La Noticia del PLÚBLICO es la siguiente: “El Tribunal Supremo ha admitido a trámite otra querella por prevaricación contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por su actuación en el caso de las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo, interpuesta el pasado 10 de marzo por la asociación Libertad e Identidad.
En un auto notificado hoy, la sala de lo penal del Alto Tribunal se declara competente para instruir la causa y acuerda acumular esta querella a la presentada por los mismos hechos por el sindicato ultraderechista Manos Limpias, que admitió a trámite el pasado mes de mayo.
La resolución indica que ambas querellas deberán tramitarse de forma conjunta por el magistrado Luciano Varela y que las dos asociaciones querellantes deberán estar representadas por un solo letrado.”
La verdad, que en el siglo XXI cuando la Democracia impera en nuestro País tratando de que olvidemos los horrores de una Guerra injusta entre hermanos, causada por el fanatismo de unos generales que se sublevan contra un poder legalmente constituido.
Cuando los perdedores, (el mal llamado rojo), yacen en las cunetas y campos de nuestro suelo patrio sin que sus familiares sepan donde están enterrados.
Cuando se hace una Ley para tratar de encontrar esos cadáveres para que descansen en paz.
Cuando por vez primera un Juez de la Audiencia Nacional tiene la valentía de ordenar que se haga lo posible para la recuperación de unos cuerpos y que sus familiares vivan tranquilos. Llegan dos organizaciones y presentan una querella al Juez Garzón por haber instruido una causa que ellos alegan que no le correspondía.
Y el Tribunal Supremo ha admitido a trámite las dos querellas. A la altura de los tiempos en que vivimos siempre pensé que el franquismo había muerto, que iluso he sido. No solo no ha muerto, sino que poco a poco se van creando asociaciones de nostálgicos que añoran a un Caudillo que lo guie para ser otra vez los dueños de nuestras vidas.
Pero con la ilusión de que no sea nada más que una nebulosa que se extinguirá entre las brumas del presente deseo que el Tribunal Supremo archive las querellas por improcedentes y que estos señores dejen trabajar en paz a los jueces y a los que nos gobiernan reconociendo que son los representantes de una minoría poco representativa de nuestra sociedad.
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