jueves, 3 de agosto de 2017

LA TURISMOFOBIA SE EXTIENDE.




Se están produciendo una serie de hechos en Cataluña, Baleares y Valencia que están causando mucho daño para la única industria capaz de solucionar – en parte – los problemas de paro de este país.

Unos individuos se han propuesto cargarse el turismo haciendo pintadas, pinchando las ruedas de las bicicletas turísticas y hasta parando un autobús de turistas para realizar pintadas. Esta gente quiere que el turismo se aleje de sus territorios, sin darse cuenta que miles de personas viven de él, miles de restaurantes, bares, hoteles y apartamentos viven gracias al turismo y millones de personas trabajan del y para el turista que nos visita.

¿Qué pretenden estos mentecatos con querer que el turismo no nos visite? La verdad que no lo sabemos, porque además somos de los que creemos que si se cargan la “gallina de los huevos de oro “ en lugar de conseguir levantar sus regiones, lo que conseguirán es que aumente el paro, la gente tenga peor calidad de vida y ellos mismos sean odiados por sus propios paisanos.

Los ataques radicales de Arran, uno de los grupos de la CUP, en Barcelona y Palma muestran acciones de odio a los turistas.

El turismo ha sido un sector clave para intentar salir de la crisis, sobre todo, desde 2014, gracias a las ramas de servicios de alojamiento y actividades de alquiler. Por cada millón de euros inyectado en el sector turístico se generaron 10,6 y 8,6 empleos en 2010 y 2014.

Con esta gran estructura económica que nos trae el turismo y el dinero que deja en cada una de las Comunidades turísticas, ¿a quién se le ocurre que unos personajes sin sentido común traten de cargársela?

Alguien tiene que hacer algo antes que la prensa de los países que nos envían a sus turistas empiecen a meterles miedo y se marchen a otros países donde les tratarán mejor aunque pierdan el encanto y la belleza de nuestras playas, de nuestra historia y de nuestra gastronomía.

Parece que la turismofobia como se le denomina ha llegado también al País Vasco. No creemos que ese sea el camino para regular el turismo de poca calidad que nos llegua. Deben regularse de alguna forma ese turismo de borracheras, escándalos y mal educado que llegan a nuestras costas pagando cantidades ridículas. Las autoridades y el ministerio de Turismo debe esforzarse en legislar para que se acabe este tipo de turismo, pero también el gobierno debe poner toda su poder en acabar con estos personajes que están consiguiendo que los países de origen empiecen a ponerse nerviosos cuando en la prensa sale cualquiera de estas barbaridades y que salen sobrevaloradas metiendo el miedo en el cuerpo de los posibles turistas que pretendían venir a nuestro país.

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