miércoles, 28 de junio de 2017

QUEREMOS UN REY DEL SIGLO XXI.


Todos los telediarios y programas de las diferentes emisoras y televisiones han abierto sus noticiarios con la sorpresa que nuestro rey Felipe VI haya utilizado por primera vez la palabra “dictadura” para referirse a las cuatro décadas de franquismo durante su intervención ante la sesión solemne de las Cortes Generales celebrada esta mañana para conmemorar el XL aniversario del 15 de junio de 1977, fecha de las primeras elecciones democráticas celebradas en España desde 1936 antes del inicio de la Guerra Civil.

El jefe del Estado no había empleado esta expresión en sus dos anteriores intervenciones en el hemiciclo del Congreso de los Diputados con ocasión de su proclamación como jefe del Estado tras la abdicación de su padre, Juan Carlos I, y en la solemne apertura de la actual legislatura.

Pero aunque es una novedad que nuestro monarca se refiera a la época franquista, creemos que el pueblo español y sobre todo los que esperan ver que a sus muertos se les trata como mártires por España y que se encuentran en las cunetas, pozos y simas volcánicas víctimas de los asesinatos ocurridos en toda la geografía española por unos asesinos amparados por esa dictadura que ha mencionado en el día de hoy, vean en su rey que condena estos crímenes aunque le estén vedados por la ley tratar temas políticos.

Queremos un rey que se moje por los problemas de España dejando muy clara su responsabilidad como primera autoridad de este país. Queremos un rey que no se esconda en su cargo para evitar temas como el de los asesinados en el franquismo y que por ser de izquierdas siguen enterrados como si hubieran sido animales en lugar de seres humano que dieron su vida por unos ideales.

Queremos un rey moderno, que se enfrente a aquellos que protegen a los corruptos para seguir en los cargos. Y por último, nos gustaría que nuestro rey deje con más frecuencia la Zarzuela y que baje a las calles sin grandes escoltas y vea cómo viven los desahuciados, los parados que no tienen ninguna entrada económica, como viven los ancianos sin ayudas, muriendo lentamente por falta de la debida atención, que se meta en los hogares de ancianos y si fuera preciso jugara unas partidas de cartas o de dominó con nuestros mayores y de paso se enterara de cómo pasan los últimos años de sus vidas.

En fin queremos un rey, más cercano, menos estirado y más preocupado por los problemas que cada día nos hace más infelices.

Nos gustaría Majestad, que esta pequeña reflexión le sirviera para convertirse en un rey del siglo XXI y no seguir con la mochila de un Borbón alejado del pueblo.

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