martes, 6 de junio de 2017

QATAR ESTRANGULADO ECONOMICAMENTE.


Desde este fin de semana, en Oriente Medio se ha complicado más la situación con la acusación que Qatar apoya a los rebeldes huthíes en Yemen, pese a formar parte de la coalición militar que los combate (ahora ha sido suspendido de manera fulminante). No sería algo demasiado extraño, desde luego: también Arabia Saudí forma parte de la Coalición antiyihadista que bombardea al Dáesh en Siria. La acusación se basa en la asunción de que Irán es el gran valedor de los huthíes, algo que era dudoso durante la primera década de ese conflicto.

 El problema es que no se trataba de palabras vacías: pocos días antes, el ministro de Exteriores qatarí, Mohamed bin Abdulrahman Al Thani (todos los altos cargos son Al Thani en Qatar, como son Al Saud en el gran vecino), se reunió en secreto en Bagdad con Qasim Suleimani, un comandante de la Fuerza Quds iraní. O así lo aseguraba la prensa saudí.

La creencia de que Irán es el eje, la base y la cúpula del Mal parece haberse convertido en los últimos años en un dogma aún más divino para Arabia Saudí que para Israel. Y un paso en falso lleva a la excomulgación. Esto es un suicidio político", clamó la escritora bahreiní Sawsan Shaer, pidiendo a Qatar "volver al redil". El mensaje está claro: aquí manda Riad, y nadie más.

Lo malo para Qatar es que en este juego no tiene aliados en el propio bando. Kuwait, dicen, mediará un poco, Omán se mantendrá neutral. Los demás están lejos. Turquía era y sigue siendo muy buen aliado de Qatar, y un excelente destino para las inversiones de la potencia gasística del Golfo, pero desde la visita del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, al rey Salman Al Saud en 2015, el primero tras años de tensiones, las relaciones entre Ankara y Riad han ido mejorando hasta niveles de alianza firme. Por eso, el Ministerio de Exteriores turco ahora solo ha emitido un comunicado que expresa su "gran tristeza" por el conflicto.

Ahora Trump tiene un problema: Qatar, no Arabia, alberga la base militar más grande de Estados Unidos en Oriente Próximo, con 11.000 soldados. ¿Puede mantenerlos si ese país está públicamente acusado de apoyar el terrorismo o a Irán o ambas cosas? Y si no los retira, ¿no está desmintiendo a su gran aliado saudí?

Quizás por eso, Riad haya movido la ficha ahora: 110.000 millones de dólares son muchos dólares, mucha inversión en la industria estadounidense, muchos discursos de creación de empleo para el presidente. Donald Trump es un hombre de negocios, y durante su viaje por Arabia no dio guerra: habrá entendido que lo mejor que se puede hacer con la retórica contra Teherán que él mismo montó durante la campaña electoral es dejar que caiga suavemente en el olvido. A diferencia de otras guerras, muy rentables, una invasión de Irán no es un negocio. Sino una espantosa ruina.

Mientras tanto en Qatar los supermercados están quedando vacíos y al estar estranguladas sus fronteras, les será muy difícil salir de una crisis sin entrada de camiones con toda clase de mercancías .¿Qué va a ocurrir con uno de los países más ricos del mundo si sigue con sus fronteras cerradas a todos los vecinos que la rodean.

Algo va a ocurrir si la situación se sigue calentado y el petróleo que hasta ahora a abierto fronteras, parece que esta vez no es tan importante, máximo si Arabia Saudi sigue manteniendo el papel del país más poderoso de la zona y el que a partir de ahora pretende poner las normas de convivencia , apaleando política y económicamente a los vecinos que se muestren contrarios a sus ideas políticas.

 

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