jueves, 8 de junio de 2017

IRÁN SIGUE SIN MIEDO AL TERRORISMO.


El primer atentado yihadista en Irán, reivindicado por el Estado Islámico cuando la policía aún estaba intercambiando tiros con los terroristas en el Parlamento, ha causado cierto estupor, pero sobre todo incredulidad y prácticamente nada de pánico en Teherán. Es como si nadie creyese que la amenaza fuera real, pese a los tiroteos en el hemiciclo y las explosiones en el mausoleo del imam Jomeini. Pese a los 12 muertos y 39 heridos con los que se saldó el ataque.

Para un país que ha vivido durante muchos años cerrado al mundo y organizando una forma de estado muy diferente a la de sus vecinos más próximos, este atentado a su seguridad lo ha tomado el pueblo con curiosidad. Los transeúntes se arremolinan en pequeños grupos ante los quioscos de prensa por si sale algo nuevo, se juntan ante los televisores, pero sobre todo buscan información en Telegram, la red social más popular.

Otros se desahogan en las redes sociales donde es habitual organizar las fiestas, ilegales pero poco ocultas, que los jóvenes celebran cada noche en alguna casa particular. Fiestas donde las normas morales del Gobierno no valen, las chicas prescinden del velo y a menudo incluso corre alcohol del mercado negro.

Al no tener cultura del terror para ellos este atentado terrorista es nuevo y lo consideran un suceso que la policía solucionará poniendo todos los medios a su alcance para que no vuelva a ocurrir. No obstante, sí que existe un peligro de convertirse Irán en otro lugar donde ISIS intente llevar su revolución por medio del terror.

Incluso desde la embajada española se difunden mensajes de tranquilidad a los españoles de vacaciones. Apuntan que la situación ha estado muy localizada en dos puntos precisos y simplemente aconsejan reducir en lo posible sus movimientos en el día de hoy. Y si usted vuela próximamente, que vaya con tiempo, pues habrá más controles de lo normal. Solo eso.

Pero también hay quien da la bienvenida al ataque, percibido como una bofetada contra el régimen que pese a llevar 37 años en el poder sigue siendo un enemigo odiado por muchos iraníes, que nunca aceptaron la teocracia del imam Jomeini. "Los jóvenes no queremos nada de esto, y menos repetir los errores de nuestros padres. Queremos cambios, claro, pero no hacer la revolución ni nada de eso", replica la chica.

La juventud quiere más libertad pero no a costa de muertes y asesinatos y esas ideas están muy arraigadas entre los que desean un cambio pero no una revolución que arrasaría un país que actualmente bajo un régimen dictatorial sigue siendo uno de los más adelantados de Oriente Medio.

 
 

 

No hay comentarios: