jueves, 15 de junio de 2017

HAN TRANSCURRIDO CUARENTA AÑOS.


Hoy hace cuarenta años que tuvimos la suerte de asistir a unas elecciones después de muchos años de dictadura en la que las libertades estaban prohibidas y todo aquel que expresaba sus pensamientos terminaba en una celda.

Los recuerdos de aquellos tiempos se nos agolpan en el cerebro y nos sumimos en la añoranza de unos años en los que empezamos a conocer lo que era la Democracia, los debates en el Parlamento, el declive de los franquistas que se pasaban en manada a partidos de igual ideología con un cambio de siglas para darle un carácter más demócrata aunque sus fundadores fueras hijos, nietos o incluso ex ministros del franquismo.

Durante estos 40 años, los españoles hemos luchado por nuestras libertades, por nuestros derechos y por nuestros pensamientos religiosos. Pasamos de una sociedad en la que dominaban unos señores que venían de una dictadura con el apoyo de la Iglesia católica, a una nueva sociedad en la que la religión no tenía ninguna influencia y en la que los militares renovaban a sus altos cargos con gente con otra mentalidad muy diferente a aquellos chusqueros que creían que el país les pertenecía.

Pero no todo ha sido de color de rosa, también hemos tenido nuestros sustos como el 23F en el que un teniente coronel nostálgico intentó volver a meternos en una dictadura con un golpe de estado que empezaron en el Congreso secuestrando a todos los representantes del pueblo. Gracias a este golpe de los que adoraba al dictador no se consolidó por la intervención del rey emérito Don Juan Carlos.

Durante estos años hemos visto consolidarse los sindicatos, las organizaciones de ciudadanos en defensa de las leyes y de las libertades y un cambio radical en la sociedad hasta convertir a este país en la tercera potencia política de Europa.

Los que como yo hemos tenido la suerte de ver transcurrir la historia de este país en estos últimos cuarenta años, aunque todo no se haya desarrollado como soñábamos, pensamos en los que fueron nuestros amigos y nunca tuvieron la posibilidad de conocer estos nuevos tiempos.

Pero no debemos contentarnos con lo que existe actualmente cuando tenemos millones de parados, miles de alumnos que no han podido seguir estudiando por habérseles congelados las becas, cientos de mujeres que mueren a manos de los energúmenos que han creído que son un artículo que les pertenecen más que un ser humano, millones de pensionistas a los que el gobierno solamente les sube un 0,25% aunque el IPC se coloque por las nubes, miles de ancianos que no tienen ayuda para seguir viviendo y tienen a sus familias esclavizadas noche y día, miles de corruptos que se aprovechan de sus cargos para llevarse el dinero de todos con el beneplácito de los que gobiernan, una justicia diferente para ricos que pueden pagarla para librarse de sus chanchullos que para los pobres que se tienen que conformar con un abogado de oficio, una Sanidad y una Enseñanza a falta de medios y con continuos recortes, una Iglesia Católica que sigue en la línea de estar al lado de los poderosos antes que con los que sufren miserias en barrios obreros, y un largo etc. que esperamos que en los próximos años se vayan solucionando con el trabajo y la ilusión de todos.

Cuarenta años que no todos pueden contar y por ese motivo me considero un privilegiado.

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