domingo, 18 de junio de 2017

FINALIZA EL 39 CONGRESO.


El Congreso del PSOE que ha terminado hoy deja para la historia un partido que aún sigue roto por algunos lugares y principalmente por Andalucía. Susana Díaz no ha encajado la derrota de las primarias, y aunque intenta dar a entender que está con Sanchez, todos saben que tardará mucho tiempo para que la sultana andaluza sea sincera cuando dice que poya a su Secretario General.

. El equipo de Pedro Sánchez evita provocaciones y reduce sus expresiones públicas de alegría. Las caras de los dirigentes susanistas y la frialdad de referentes como Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero, visiblemente incómodo en su encuentro con Sánchez, son suficientes para rebajar la euforia sanchista. Les cuesta mirarse a los ojos.

El ex presidente González ha enviado un frío mensaje desde Colombia -donde participa en la verificación de los acuerdos de paz- en el que ni siquiera nombra a Pedro Sánchez. Le desea aciertos para que el PSOE remonte en una brevísima intervención. “Que tenga la mayor capacidad de acierto y de estrategia que nos devuelva el carácter de primera fuerza política española, porque España lo necesita y también la socialdemocracia europea”, ha destacado. “Para enviar eso mejor no hacer nada”, repetían los delegados en el congreso.

“Me va a parecer bien el equipo que elija porque se querrá rodear de los mejores para que el PSOE vuelva a ser la alternativa de gobierno en España”, ha declarado la presidenta andaluza a los periodistas. “Ahora lo que toca es que el PSOE salga con ganas, con fuerza, para volver a ganar y ser la alternativa de gobierno que este país merece”, ha reiterado.

Mientras tanto, los miembros de la Gestora, que tenían previsto protagonizar junto a Díaz este congreso, también se mantienen al margen. Declinan hacer declaraciones y han abandonado la sala a toda velocidad tras la inauguración. Javier Fernández y Mario Jiménez han estado en primera fila, pero apartados de la nueva dirección socialista y los ex secretarios generales, incluidos Alfredo Pérez Rubalcaba y Joaquín Almunia. El economista José Carlos Díez ha acudido un rato como invitado y Eduardo Madina -si ha asistido- no se ha dejado ver.

Muchos de los dirigentes susanistas abandonaron ayer el Palacio de Congresos de Madrid y volvieron hoy para la votación de la Ejecutiva. Consideran que el sanchismo no les da el espacio que merecen y prefieren no participar ni en la nueva dirección federal ni en el congreso que la elige. Así se sentirán libres de cualquier responsabilidad en la nueva deriva del partido y podrán ofrecerse como salvadores en caso de una nueva debacle electoral.

Mientras tanto Sánchez ha cerrado el Congreso con el nombramiento de un equipo que controla y que le ha sido fiel en los momentos que nadie creía en él
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