martes, 20 de junio de 2017

EL SUSANISMO NO SE RENDIRÁ:


En el Congreso del domingo pasado en el que ganó Pedro Sánchez, las heridas no se cerraron totalmente y existe un 30% de sus militantes que votaron a Susana y al vasco Paxit López.

Pedro Sánchez ha salido de este 39º Congreso con el respaldo del 70% de los delegados. El susanismo, por tanto, mantiene firme su porcentaje de apoyo, que tiene como centro Andalucía

La actitud de Susana Díaz en las horas que ha durado el cónclave no ha podido ser más explícita: distante, con cara de circunstancias y deseosa de abandonar cuanto antes el pabellón que ella misma llenó de fieles hace menos de tres meses. Sin maquillar, alejada de los focos (ocupó un puesto en la fila doce del Pabellón Municipal de Congresos el sábado), en actitud doliente, como quien acude más a un funeral que a un acto del que se supone que el partido debe salir reforzado.

La mayoría de los delegados del PSOE andaluz se han movido como un bloque, haciendo ver a todo el mundo que para nada éste era su Congreso. Cuando venían el viernes a Madrid en el AVE desde Sevilla, un dirigente del PSOE-A se permitió la siguiente chanza: “Dicen que van a nombrar a un tal Puente portavoz de la Ejecutiva. Pero ¿ese quién es?”

Nada más concluido el Congreso, algunos barones, se han quejado del “sectarismo” con el que han sido confeccionadas las listas tanto de la Ejecutiva, como del Comité Federal, órganos de los que han sido excluidos. La llamada “integración” se ha reducido a la inclusión de Patxi López en el núcleo duro del nuevo poder socialista.

Ante estas circunstancias, tendremos un gran número de militantes que estará enfrentados a Pedro Sánchez siempre. Para esta gente lo que haga el Secretario General siempre lo van a criticar, aunque sea muy bueno para el partido y para España. Estos son los perdedores entre los que se encuentran unos barones que apostaron por Susana Díaz y ahora les cuesta volver al redil de Sánchez con el rabo entre las piernas.

Sánchez no sólo tiene en contra al poderoso PSOE de Andalucía, que controla Díaz, sino a la mayoría de los barones, que ahora ven en peligro su poder regional, y, sobre todo, a un poderoso grupo mediático (Prisa) que tiene detrás a las grandes compañías de este país.

Si el PSOE no consigue mejorar sustancialmente sus resultados, el susanismo volverá a la carga, justificando su ofensiva en que Sánchez nunca será capaz de llevar, como prometió en su discurso de cierre del 39º Congreso, al partido a la Moncloa.

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