lunes, 19 de junio de 2017

EL PORTAVOZ DON RAFAEL.


El Sr. Rafael Hernando es el último orador en cualquier tipo de debates del Parlamento donde tengan que intervenir todos los partidos. Por eso, deja parte de sus expresiones groseras y una prepotencia fuera de cualquier tipo de educación cuando mancilla a sus adversarios.

Este personaje al que conocemos como “el broncas “emplea despropósitos sin pestañear, sacude trompadas sin titubeos, arrea estopa sin alterarse. Enuncia verdades a medias e incurre en exageraciones excesivas. Es su papel, y él lo sabe y se aprovecha.

A sus seguidores, les encanta su manera de ser. Ejerce el papel de imparcial cuando todos saben de pie cojea. Va tomando nota sobre todo aquello que se ha arrojado contra su grupo, su partido, sus colores y luego, gradúa los sopapos. Según sea la intensidad del agravio recibido, así es la agresividad de su respuesta.

Hernando es duro, implacable, impertinente y, le estorban las disculpas. Condena la pedantería, aunque se convierta en un pedante crónico. Ahora, cuando sube al atril, los diputados de su grupo, personajes tristes y miedosos, están muy atentos a lo que pueda salir de su boca y se les alegra el alma sabiendo que va a dar más palos que una estera.. Hernando dirá todo aquello que ellos callan y les encantaría gritar:! Torero, torero, torero¡¡

Entonces es cuando Don Rafael se infla como un globo y empieza a estrechar manos como si de verdad hubiera ganado las orejas y el rabo de algún oponente socialista o podemista.

 


 

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