viernes, 9 de junio de 2017

EL MEDALLÓN SALMANTINO.



Hace un mes que estuvimos en Salamanca en su Plaza Mayor donde hasta el día de hoy estaba el medallón con la cara del Dictador Francisco Franco.

Una Plaza Mayor repleta de personas tomándose unos cafecitos bajo la mirada – de lado – de un personaje que tuvo a España bajo su dictadura durante casi cuarenta años.

Este medallón que mandó el mismo personaje a colocar para que estuviera entre los demás personajes históricos y que decoran los espacios existentes entre los ochenta y ocho arcos de la Plaza Mayor de Salamanca, abandonará este lugar después de ochenta años. La Ley de Memoria Histórica, promulgada hace diez años, ha obligado a la definitiva y demandada retirada del medallón, labrado en 1937 por Damián Villar en la característica piedra arenisca de Villamayor al igual que el resto de la emblemática plaza, levantada entre 1729 y 1756 bajo la traza barroca de Alberto Churriguera.

"Franco Caudillo de España. XVIII JVlio MCMXXXVI" es la leyenda que circunda la imagen del general vencedor de la última guerra civil (1936-1939), durante parte de la cual estableció en la ciudad de Salamanca su cuartel general en el palacio episcopal, cedido por el obispo Pla y Deniel, entre julio de 1936 y octubre de 1937.

En esa ciudad, aún existen muchos símbolos franquistas que no se han eliminado aun. Esperemos que después de bajar a Franco de esa Plaza se sigan eliminando nombres de calles y lugares que siguen respetando a una dictadura que no tuvo piedad con aquellos que no pensaban como ellos y dejaron un reguero de muertos en las tapias de cementerios, campos de cultivo y carreteras que aún no han sido sacados de donde les asesinaron para que sus familias les dieran sepultura y acabaran con el dolor y la pena de más de setenta años.

Una vez retirado, será trasladado al museo de arte contemporáneo de Salamanca, el Domus Artium 2002 (DA2), inaugurado en 2002 cuando la capital compartió con Brujas (Bélgica) la distinción de Ciudad Europea de la Cultura.

Parece una broma que ese medallón termine en un museo de Arte Contemporáneo en lugar de haberlo destruido puesto que su valor artístico es muy bajo y creemos que los visitantes a ese museo de Salamanca irán con la intención de ver arte y no a un dictador que tanto mal hizo a esta nación
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