domingo, 25 de junio de 2017

EL 13 DE DICIEMBRE Y LOS ERES.


Hace algún tiempo, cuando se estaba instruyendo el caso de los ERE en Andalucía, la jueza que llevaba el caso se convirtió en un icono para los partidos de derechas que vieron como imputaba a cientos de personas la mayoría perteneciente al Partido Socialista Andaluz.

Pero ha pasado el tiempo y ahora se espera que el 13 de Diciembre se celebre el juicio según a propuesta la Audiencia Provincial de Sevilla en  la denominada ‘pieza política’ donde serán juzgados más de un veintena de ex altos cargos del Gobierno andaluz y cuya dilatadísima instrucción ha destruido para siempre la carrera política y la reputación personal de decenas de dirigentes socialistas, profesionales, empresarios y funcionarios públicos.

.En el banquillo estarán sentados los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán y media docena de sus consejeros, a quienes la negativa de su partido a sufragar las onerosas defensas ante el Supremo o el TSJA ha colocado en una situación económica más que comprometida.

Pero en este largo recorrido aparece el primer fallo en la instrucción de la Sra. Alaya: ocurrió en 2014 en el Tribunal Supremo cuando este absolvió al ex delegado de Empleo de la Junta en Sevilla, Antonio Rivas, que la juez había metido precipitadamente en el mismo saco de acusados donde incluyó a los ex directivos de Mercasevilla Fernando Mellet y Daniel Ponce, que sí fueron condenados por el intento de cobro de una ‘mordida’ de 450.000 euros a unos empresarios. Precisamente lo que daba al caso toda su trascendencia política era que entre los procesados figurara un alto cargo de la Junta, pues Mellet y Ponce tenían la condición de directivos, no de políticos.

Como puso de manifiesto la sentencia absolutoria del Supremo, las pruebas reunidas por Alaya contra Rivas eran de una endeblez sobrecogedora.

En realidad, la única prueba de cargo contra el político sevillano era simple y llanamente la declaración de Mellet ante la Policía implicando a Rivas en el cohecho, pero que el directivo de Mercasevilla ni siquiera llegó a ratificar ante la autoridad judicial.

Dos años y medio después del caso Rivas, el turno de pinchazos le llegaría a la macro causa de los cursos de formación, que ya acumulan más de un centenar de archivos en diferentes juzgados andaluces después de que Mercedes Alaya fracasara en su intento de acaparar la causa con el argumento –fuertemente especulativo– de que se trataba de una trama de clientelismo político urdida por los gobernantes del Partido Socialista.

Nueve meses después del jarro de agua fría de la formación ha llegado el jarro de agua no menos fría de los suelos de Mercasevilla, donde también Alaya vio un diabólico plan para vender los terrenos por solo 106 millones de euros cuando la empresa mixta podría haber obtenido tan ricamente, según la juez, más de 150.

La paradójica particularidad del plan delictivo, a cuya cabeza estaría el teniente de alcalde comunista Antonio Rodrigo Torrijos, es que sus autores lo habrían llevado a cabo ¡a la vista de todo el mundo y cumpliendo todos los requisitos administrativos exigidos por la ley en materia de concursos subasta! Los diez procesados han sido absueltos.

A los suelos de Mercasevilla les ha sucedido lo que a esos miles de solares dispersos por todo el país que los promotores pagaron en su día a precio de oro y hoy no valen ni el polvo que los cubre.

Y ahora le toca el turno a la pieza política de los ERE que, a partir del 13 de diciembre, juzgará el procedimiento de concesión de ayudas socio laborales a más de 6.000 trabajadores de empresas en crisis.

Todo ello no significa, ni mucho menos, que el ingente trabajo de Alaya haya sido inútil o errado en su integridad. Naturalmente que ha habido malversación de fondos, pero lo más probable es que la haya habido únicamente en la Consejería de Empleo, no en media Junta de Andalucía con su presidente a la cabeza. Pero de todo eso conoceremos la verdad a partir de Diciembre

 



 
 
 
 


 

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