domingo, 3 de julio de 2016

UN LOCO QUE GOBERNARÁ UN PAÍS.



En este mundo tan injusto, por desgracia, también existen muchos hijos de puta que amparados en su ideología y en el poder que tienen son capaces de incitar al pueblo para que cometa todo tipo de atrocidades.

Este es el caso del autoritario y agitador Rodrigo Duterte que juró su cargo como presidente de Filipinas el pasado jueves, extendiendo primero una rama de olivo para las élites del país en su discurso oficial para justo después prometer que eliminará a los traficantes de drogas y animar a la gente a matar a drogadictos.

Duterte, que tiene 71 años, ganó las elecciones del mes pasado de una manera arrolladora después de una campaña marcada por las amenazas de matar a decenas de miles de personas en una guerra implacable contra el crimen y de sus críticas contra la élite de la nación que lo calificaron como a un héroe incendiario y antisistema.

Después de su cuidado discurso tras llevar a cabo su juramento ante una pequeña audiencia en el palacio presidencial, el líder sin pelos en la lengua visitó por la noche un suburbio de Manila y soltó una serie de amenazas cargadas de blasfemias contra los traficantes de drogas frente a un grupo de unas 500 personas.

"Esos hijos de puta están destruyendo a nuestros hijos. Os aviso, no os metáis en eso, incluso si sois policías, porque realmente te mataré", dijo el jefe del Estado ante su audiencia. "Si conoces a algún drogadicto, ve a por él y mátalo tú mismo ya que pedir a sus padres que lo hagan sería demasiado doloroso". Anteriormente Duterte ha había asegurado que algunos oficiales de policía estaban inmersos en el tráfico de drogas.

También dijo que sería una buena opción de negocio fundar empresas funerarias. "Te aseguro que no irías a la bancarrota. Si tu negocio flojea le diré a la policía, 'hacedlo más rápido para ayudar a la gente a ganar dinero'".

También esbozó una visión de su programa anti crimen que incluye introducir de nuevo la pena de muerte, con el ahorcamiento como su método de ejecución favorito. Dijo que ordenaría a las fuerzas de seguridad disparar a matar y les ofrecería recompensas por los cadáveres de los traficantes de drogas. También instó a los filipinos de a pie a matar a los sospechosos de ser delincuentes.

Este personaje que no sabe para qué existe la Ley y la Justicia se comporta como en el antiguo Oeste que se aplicaba la ley según el grado de poder de las personas.

Todos los asesinos, traficantes, drogadictos y miserables que han incumplido la ley, en todos los países, pasan por un juzgado y los jueces deciden sus destinos. En ningún país del mundo se incita a la población a la caza de los drogadictos.

Este hombre o está loco o goza viendo a sus paisanos muertos en una acera o colgados de una cuerda. ¿Y estos locos pueden gobernar un país de 120 millones de seres?

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