domingo, 26 de junio de 2016

UN PINCHAZO DOLOROSO.


Ayer les hablaba del “ pinchazo” que le hicieron en su propia casa al Ministro del Interior. Parece ser que nadie sabe quién pudo demostrar tanta osadía para conseguir grabarle nada más, ni nada menos que cuatro horas de conversación con el Jefe de la Oficina Anticorrupción de la Generalitat . Y como era de esperar, la gente empieza a hacer cábalas sobre la identidad del “ espía “ hasta el extremo de acusar a ese ángel de la guarda que dice el ministro Fernández Díaz que le acompaña diariamente.

Esperamos que sea una persona real la que pusiera esos micros, porque lo que sería una decepción para el Sr. Ministro en funciones es que se llegara a la conclusión que ha sido su ángel protector en un momento de calentura.

Este Ministro que ha condecorado con la medalla policial a la imagen de una virgen, se sentiría muy mal si hasta su mejor amigo le llegara a traicionar, porque ya solamente le quedaría el cariño de su perra “ Lola” que es la que le mantiene el ánimo en momentos depresivos.

Pero con todo este “ fandango” que se ha liado, nuestro ministro sigue diciendo que el perjudicado ha sido él y que por tanto no piensa dimitir. Y ustedes se preguntaran: ¿Dónde está el Sr. Rajoy que no lo pone en su casa? Pues nuestro presidente en funciones dice que cree las declaraciones del ministro y con eso cierra el asunto.

Por lo tanto, el Sr. Fernández Díaz saldrá esta noche en todas la televisiones para decirnos que partido ha sido el más votado y con ello si podrá seguir siendo el Jefe de la Policía, la Guardia Civil …… etc.

Antes que se me olvide: ayer, la policía se presentó en las oficinas del Diario Público a pedir las cintas de esas grabaciones - ya que este diario ha sido el que ha sacado a la luz pública toda la información – pero al carecer de una orden de un juez se tuvieron que ir sin nada entre las manos.

Todavía seguiremos oyendo grabaciones y a un Ministro poniéndose nervioso mientras su Jefe Rajoy se fuma un puro tranquilamente bajo la sombrilla en una playa cualquiera.

 

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