jueves, 2 de junio de 2016

LOS MIEDOS DEL PSOE.


La vinculación de Chaves y Griñán en el escándalo de los ERE es un asunto delicado en las filas del PSOE. Sánchez y Díaz evitaron pedir su cabeza nada más ser imputados aduciendo que declaraban voluntariamente y sin que se les atribuyera un delito concreto. La exigencia de abandonar su escaño se produjo una vez que el Supremo confirmó su imputación. En la 'vieja guardia' sentó mal el trato dispensado por los actuales dirigentes a los ex presidentes cuando se anunció que les reclamarían sus actas en caso de que la investigación les afectara.

Pero a Pedro Sánchez en una época en la que tiene unas elecciones generales en pocos días, estas imputaciones no le vienen nada bien y menos y a estos dos grandes personajes del PSOE les acompañan Gaspar Zarrías, y la ex ministra Magdalena Álvarez.

Pero es que también ha tenido que dar la cara por el asunto de Felipe González que vinculan al ex presidente del Gobierno con el empresario iraní Massoud Zandi, el socio de Juan Luis Cebrián en una petrolera y que figura en los Papeles de Panamá.

La dirección del PSOE defiende al ex presidente y evita criticar su actividad privada. "Sé lo que saben millones de españoles, que fue el presidente que trajo la democracia", dijo Sánchez después de que El Mundo revelara que González intercedió a favor de Zandi ante un genocida africano. "Es un señor que se gana la vida fuera de la política", expresa un destacado presidente autonómico socialista. No obstante, hay miembros de la dirección socialista que admiten que las relaciones de González con empresarios, como Carlos Slim, o las 'puertas giratorias' lastran su imagen.

Otro problema que le sale en el camino de Sánchez es el hartazgo de los ciudadanos que detectan algunos dirigentes socialistas a los que preocupa que la abstención les afecte fundamentalmente a ellos. El Comité Electoral del PSOE admite, además, que tiene complicado marcar la agenda con sus propuestas y que la atención mediática se la llevan en otros asuntos, como Felipe González, por ejemplo

Pero por encima de estos problemas que no son pocos, a Pedro Sánchez le rompe la tranquilidad el pacto que han llevado a IU y Podemos a unirse para ir a las Elecciones del 26J. La posibilidad de verse terceros en lugar de ser el primer partido de la oposición es el mayor obstáculo que influirá en los votos.

Mucho trabajo tienen que realizar Sánchez y sus gentes para que cambien las encuestas y sean capaces de dejar atrás a un Podemos fuerte y con ansias de llegar a ser por lo menos el partido más votado después del PP.

 

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