domingo, 15 de mayo de 2016

LISTAS Y PROBLEMAS.


Aunque Don Mariano Rajoy no es partidario de cambiar las listas para el 26J y dejar las mismas que el 20D, algunos cambios debe hacer y muchos están con las orejas muy abiertas por si en algún momento se pronuncia su nombre.

Algunos personajes saben que es muy difícil que les saquen de los puestos que ocuparon y entre ellos está la Vicepresidenta en funciones la Sra. Saenz de Santamaría que al preguntarle no ha mostrado un gran interés.

Ahora todo es diferente al 20-D. No hay temor a perder más escaños. Si acaso, a ganar alguno, quizás Alicante, Toledo, Sevilla

Maíllo, discreto, laborioso, sistemático, sufría presiones desde todos los frentes, internos y externos. "Menos de Rajoy, que sólo pidió que no se dejara fuera a Javier Arenas", según comenta un conocedor de la operación. Al incombustible dirigente andaluz se le buscó un acogedor cobijo en el Senado.

Pero una de las preocupaciones de Rajoy es la de Andalucía que se ha transformado en una zona muy inhóspita para él. Perdió hace un año la mayoría absoluta en sus alcaldías y salvó, merced a acuerdos y pactos, las de Granada, Almería, Jaén y Málaga. Ya sólo le quedan tres. Acaba de perder Granada por supuesto caso de corrupción. Recorre este fin de semana algunos puntos de la zona. Málaga y Almería. Los sondeos le anuncian para junio unos resultados pésimos.

Uno de los feudos con más problemas es Málaga escenario de un pulso soterrado entre Dolores Cospedal y su viejo enemigo Arenas. El cabeza de cartel por la provincia, José María García Urbano, ha dejado la política por incompatibilidad con su profesión de registrador. Ahí arrancó la batalla. Y la jugada. Moreno Bonilla, líder del PP andaluz, pretendió tapar el agujero colocando a Francisco de la Torre, veteranísimo alcalde de Málaga. No era promoción, sino castigo. Una forma de quitarlo de en medio.

En plena refriega sureña, Celia Villalobos, inquieta y ruidosa, recordó en voz alta que también a ella le gustaría ese puesto, del que fue desplazada en diciembre. Habló de que “no haría guerra”. No hay lugar. Se busca alternativa. Una transacción que no produzca más heridas de las necesarias. Carolina España podría pasar de número tres a número uno. Arenas le ganó el pulso a Cospedal en la designación del presidente del PP andaluz. En Málaga suenan tambores de guerra.

Tambien en Madrid existen problemas. Se le busca un hueco a Mari Mar Blanco, presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo. Se quedó fuera por un escaño. Iba en el puesto 14 y entraron 13. En el partido quieren ahora asegurarle el escaño. Antonio González Terol, alcalde de Boadilla, tiene las papeletas para perder su privilegiado décimo tercer puesto. Es un ‘hombre de Esperanza’, dicen. Apestado. Estigmatizado. Perdió su hada madrina. Cristina Cifuentes no piensa en él.

Jorge Fernández Díaz, ampara a su secretario de Estado de Seguridad, el eficacísimo Francisco Martínez, bien visto en Moncloa. El 20-D ocupó el puesto número 15. Podría subir en la lista. ¿A costa de quién? Cábalas de Génova envían a Isabel García Tejerina, ministra de Agricultura en funciones, sorprendente número tres en diciembre, a las listas por Valladolid, su tierra. Ese distinguido lugar lo ocupa ahora Tomás Burgos, secretario de Estado de Hacienda, un hombre de Juan Vicente Herrera, barón poderoso, presidente de la región. Difícil maniobra.

Y aquí en Canarias siguen las luchas internas entre los que se dan codazos por sustituir al ex ministro Soria y que hasta este momento nadie sabe quién será su sustituto, porque el problema es que tiene que ser de la provincia de Las Palmas y no creemos que si el actual presidente palmero quisiera imponer a alguien de la provincia tinerfeña, los canariones – aunque sean muy disciplinados- no estarían dispuestos a consentirlo por miedo a que bajara el número de votantes.

 

 

 

 

 

 

 

 

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