sábado, 9 de enero de 2016

LA INFANTA, LA DOCTRINA BOTÍN Y EL BANQUILLO.


Escribir sobre algún miembro de la Familia real no deja de tener cierto problema tratándose esta vez de una hermana del Rey Felipe VI. Se trata de la Infanta Doña Cristina de Borbón que el lunes se tiene que enfrentar a un tribunal de Palma de Mallorca por los trapicheos cometidos por su esposo Iñaki Urdangarín acusado de varios delitos de corrupción.

En su caso Doñas Cristina espera no estar sentada en el banquillo nada más que los primeros minutos del juicio, y que se le aplique la llamada “ Doctrina Botín “ que deja fuera de la sala a aquellas personas que solo sean acusados por la acusación particular y no por la Fiscalía y en su caso también por Hacienda.

Doce años después de las primeras sospechas sobre su tren de vida y cinco después de abrirse una investigación judicial, Cristina será el lunes juzgada por fraude fiscal, convirtiéndose en protagonista a su pesar del primer proceso contra un miembro de la realeza española, encabezado por Iñaki Urdangarin, su esposo desde hace 18 años, acusado del desvío de 6 millones de euros públicos.

Cristina tenía 19 años cuando inició sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, en la Facultad de Ciencias Políticas, una de las más contestatarias.

Acompañada por una guardaespaldas, se convirtió en la primera mujer licenciada de la realeza española. Después, tras un máster de Relaciones Internacionales en Nueva York y unas prácticas en la Unesco en París, se fue a vivir con 27 años a Barcelona, alejándose de Madrid.

En 1997, su boda con un plebeyo, jugador del FC Barcelona de balonmano, marcó un apogeo en la popularidad de la familia real española.

"A pesar de todo, de los presuntos delitos, de las infidelidades de él, sigue enamorada, dispuesta a acompañarle hasta más allá de la cárcel", afirma. "Si no, se hubiera divorciado, como se lo han pedido el rey (Juan Carlos) y su hermano"

"En momentos de crisis económica y penuria, fueron vistos como personas muy egoístas, hedonistas", sospechosos de haber pagado con dinero malversado viajes de lujo, fiestas familiares y hasta clases de salsa a domicilio.

El lunes se enfrenta a la justicia tanto ella como su marido. Ella tiene aún la posibilidad de acogerse a esa Doctrina Botín y no estar en el banquillo de los acusados, pero su marido estará sentado en él hasta el mes de Junio y enfrentándose a no menos de 18 años de cárcel.

Los españoles esperan al lunes para comprobar si como decía su padre en un discurso de Navidad “Los españoles todos son iguales ante la Ley “, de no ser así y salirse la Infanta de rositas, mucha gente no lo comprenderá y pensará que la justicia es diferente según sea la persona, y en este caso se trata de la hija de un rey y hermana de otro. ¡Casi nada ¡

 

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