domingo, 15 de noviembre de 2015

LOS MACHOS IBÉRICOS MATAN DE NUEVO.


Una vez más, en esta España en la que vivimos se han marchado para siempre dos mujeres asesinadas por sus esposos. No sabemos la cifra exacta de las que han muerto este año pero son más de cuarenta.

El macho ibérico, una vez más interpreta que es el dueño absoluto de la mujer que está a su lado y que por tanto tiene el derecho de quitarle la vida cuando cree conveniente. No tiene en cuenta que los jueces les hayan condenado a estar lejos de sus víctimas, que les hayan prohibido estar con sus hijos, ellos buscarán el momento para asesinarlas impunemente.

Ayer sábado la mujer que resultó herida de gravedad en Marchena (Sevilla) tras ser presuntamente apuñalada por su pareja ha fallecido esta madrugada en el Hospital de Osuna.

El presunto agresor se encuentra ya en los calabozos y, previsiblemente, pasará este domingo a disposición judicial.

El Ayuntamiento de Marchena ha convocado para este mediodía una concentración en las puertas del consistorio en repulsa por este nuevo caso de violencia machista, que eleva a diez el número de víctimas mortales en Andalucía en lo que va de año.

Pocas horas antes, en Madrid, un hombre acuchilló a una mujer de 32 años y nacionalidad búlgara, cuya identidad no fue facilitada. Murió este sábado por la tarde tras recibir al menos tres heridas de arma blanca en el tórax y un fuerte golpe en la cara, según informó un portavoz de Emergencias 112. La Policía Nacional detuvo al autor del crimen, un varón de 34 años de nacionalidad española, que era la ex pareja de la fallecida, según un portavoz de la Jefatura Superior de Madrid.

Este individuo llamó a un conocido para que a su vez avisara a los servicios de emergencia de la muerte de la mujer.

Esa versión no fue creída por los agentes que le arrestaron. En la vivienda fue hallado el cuchillo que supuestamente empleó en el crimen. El domicilio estaba con bastantes manchas de sangre, según algunas fuentes.

Como pueden ver, ya salimos a dos muertes por semana y no existe manera de ponerle freno mientras la mujer en cuanto note que se le falta el respeto físico o psicológicamente denuncie y mantenga la denuncia. Si no se hace así, estos bárbaros seguirán, campando a su antojo sin que la policía pueda ponerlos tras los barrotes.

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