lunes, 16 de noviembre de 2015

CERTFICAION DE DELINCUENTES SEXUALES.

 
Todos los profesores de España, del sistema público y privado, tendrán que certificar que no tienen antecedentes por delitos sexuales para ejercer. La medida, incluida en una modificación de la ley 26/2015 de infancia y adolescencia, afecta por igual a los docentes en ejercicio como a los de nuevo acceso y ha empezado a ponerse ya en práctica en algunas comunidades autónomas.

La modificación en la ley dice textualmente: "Será requisito para el acceso y ejercicio a las profesiones, oficios y actividades que impliquen contacto habitual con menores, el no haber sido condenado por sentencia firme por algún delito contra la libertad e indemnidad sexual, que incluye la agresión y abuso sexual, acoso sexual, exhibicionismo y provocación sexual, prostitución y explotación sexual y corrupción de menores, así como por trata de seres humanos. A tal efecto, quien pretenda el acceso a tales profesiones, oficios o actividades deberá acreditar esta circunstancia mediante la aportación de una certificación negativa del Registro Central de delincuentes sexuales ".

Esto estaría muy bien si no fuera por un pequeño inconveniente: No existe tal Registro Central específico de delincuentes sexuales, pero el Ministerio de Educación comunicó a las comunidades autónomas, responsables del funcionariado docente, que mientras se pone en marcha solicite a los profesores un certificado del Registro Central de Antecedentes Penales.

Pero ahora son los sindicatos los que ponen la objeción siguiente: "Esta certificación de penales no diferencia qué tipo de delitos refleja", explica. Esto es, según la norma los docentes no podrán tener antecedentes por delitos sexuales y similares, pero el certificado que se pide ahora incluye todos los delitos que cualquier persona haya cometido, hecho que podría vulnerar la ley de protección de datos.

Este representante sindical sostiene que han elaborado un informe "que dice que no se puede poner en práctica. Nos parece que vulnera la presunción de inocencia porque se pide indiscriminadamente a todo el mundo". Desde CC OO reconocen "que hay una cierta inquietud social con estos asuntos, pero ahí a criminalizar a todo el mundo... Es una barbaridad", añade.

Nosotros que hemos estado en la docencia durante muchos años pensamos que aunque la sociedad demande este tipo de medidas, las mismas solo se aplicaran a muy pocos en todo el territorio nacional y lo que no se entiende es que se pida un Certificado de Penales a todos los que deben actuar en las aulas sin tener en cuenta el derecho que tienen las personas a la presunción de inocencia.

. "Para ser funcionario de carrera ya se exige en determinados puestos que no se tengan delitos o se haya sido inhabilitado para la función pública".

En algunos centros no se han pedido a los nuevos profesores que de momento no han necesitado realizar el trámite. Les parece correcto. "Desde mi punto de vista", explica un docente, "no me supone ningún problema. Me parece correcto por parte de los padres, trabajamos con menores y en algunos centros ya se han dado casos de pederastas. Se debería haber hecho antes", sostiene convencido.

La única pega que le encontramos al sistema es saber ¿Quién o quiénes serán los que estudiarán esos Certificados de Penales y en base a qué criterios tomarán decisiones?

Si son los Directores de los Centros deben mantener en el más absoluto secreto los problemas que hayan tenido sus profesores - y no siendo el de la pederastia -, aprovecharse de ellos para proceder a despidos injustos.

Pero vamos más lejos: Supónganse que es el Equipo Directivo del Centro el que estudia estos Certificados de Penales. En este Equipo Directivo existen padres de alumnos que representan al Ampa, y personal no docente que se enteraran de lo que hizo fulanito o menganito en una etapa de su vida. ¿Es justo?

Y por último: ¿Quienes, dónde y de qué forma se custodiarán esos documentos para que nadie pueda acceder a ellos?

Como pueden ver, son muchos los inconvenientes que se les plantean a los profesores que honradamente entran en sus aulas con el único fin de educar y enseñar a sus alumnos.

Otra cosa es el tema de los pederastas. A esos personajes se les tiene que tener alejados de las aulas, de los patios, de las canchas y de cualquier responsabilidad que incluya tener un niño a su lado. Estos degenerados deben ser despedidos al instante y ponerlos en mano de la Justicia, pero no poniendo en duda la honorabilidad y la honradez de sus compañeros.

 

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