viernes, 4 de abril de 2014

UN REGALO DEL CIELO.


A nosotros los mortales que cada día miramos el monedero para ver si tenemos suficiente dinero para tomar un café cortado, no se nos pasa por la cabeza que en nuestra casa y en sus paredes podamos tener un tesoro escondido ante nuestra propias narices. Este tipo de cosas no le ocurren a todo el mundo, pero sin embargo, ocurren.

¿Pueden ustedes hacerse a la idea que en la cocina de su casa tengan dos cuadros de Paul Gaugin o Pierre Bonnard?

Pues si mis queridos amigos, en la cocina de un obrero jubilado en Sicilia se encontraba una pintura del artista posimpresionista francés Paul Gaugin que fue robada en Gran Bretaña en 1970 
También se encontró una segunda pintura perdida de Pierre Bonnard, otro artista francés de finales del siglo XIX, que el dueño compró junto al Gauguin durante una subasta en 1975 por apenas 45.000 liras (unos 23 euros).

El óleo sobre lienzo de Gauguin, cuyo valor estaría entre 10 millones y 30 millones de euros según estimaciones de la policía, es muy diferente de las coloridas pinturas de mujeres tahitianas que hizo el artista tras abandonar Europa camino a la Polinesia en la década de 1890.

La imagen muestra dos cuencos de frutas sobre una mesa de madera cubierta por un mantel blanco, con un pequeño perro durmiendo más atrás. Firmada y fechada en 1889, está dedicada "a la condesa N".

La pintura de Bonnard, también firmada, muestra a una pequeña niña vestida de blanco y sentada en lo que parece ser un huerto.


"Estas dos obras maestras tienen historias únicas e inimaginables", dijo a periodistas el ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini, cuando fueron exhibidas en el Ministerio el miércoles.

Ambas pinturas fueron robadas de una casa en Londres y encontradas en un tren en la ciudad de Turín en el norte de Italia, donde el contrabandista parece haberlas abandonado debido a los controles fronterizos o algún otro tipo de revisión, especuló la policía.

Los trabajadores del ferrocarril las enviaron a objetos perdidos, después de lo cual fueron subastadas.

Qué bonito sería que mañana alguien entrara en mi casa y me dijera que el cuadro que tengo en la pared del salón vale 30 0 40 millones de euros. Les aseguro que me curarían de la tensión, de los problemas de próstata o los problemas de estrés que siempre llevamos en nuestras vidas.

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