viernes, 21 de marzo de 2014

MARCHA POR LA DIGNIDAD.


Existen personas que amparados en sus cargos políticos se permiten tratar a aquellos que no son de su cuerda política con definiciones que si otras personas se las hicieran a ellos pondrían el grito en el cielo y los tratarían desde bestiales a rojos juedo –masónicos.

Este es el caso del Presidente de la Comunidad de Madrid que ayer se permitió la indecencia de maltratar de palabras a los que desde distintas partes de España se dirigen a Madrid en las llamadas 'marchas por la dignidad', que este sábado confluirán en Madrid convocadas por cientos de colectivos sociales de todo el país, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), el movimiento 15M o las mareas blanca, verde y azul.

Ignacio González ha arremetido contra el manifiesto de este movimiento que "bajo la apariencia de reivindicar empleo, sanidad o derechos" propone, según ha dicho, "un llamamiento a la revolución, a la subversión del orden constitucional, al incumplimiento de la ley y de los compromisos internacionales y a tomar la calle".

Pero fue más allá el Sr. González cuando contestando al portavoz de IU se atrevió a pedir a Gregorio Gordo que analice por qué apoya este manifiesto, ya que, según González, en él se recogen propuestas que están en el programa político del partido neonazi griego Amanecer dorado. "Lamentablemente el refranero acierta: los extremos se tocan", ha zanjado

Y se quedó tan ancho. Un individuo que vive de la política, que está colocado “dedocraticamente” que posee un buen patrimonio con ático en Marbella de costo millonario, se atreve a tratar de nazis a trabajadores que cobran 400 euros para seis de familia, que muchos de ellos están en paro desde hace varios años, que están fueras de sus hogares por haber sido desahuciados por los bancos que todos los españoles hemos sacado de la ruina en la que muchos de los amigos de este Sr. se han forrado con la miseria de una mayoría.

Este personaje que trata de nazis a miles de personas, no ha sido capaz de pedir perdón públicamente.

Pero como si de una banda de criminales se tratara, la Delegada del Gobierno de Madrid sacará a la calle a un total de 33 grupos de Unidades de Intervención Policial (UIP), que suman 1.650 agentes antidisturbios, vigilarán la seguridad de las 35 manifestaciones convocadas en torno a las Marchas de la Dignidad, según han informado fuentes policiales. De este manera, el dispositivo policial supera los 1.300 agentes que trabajaron en la conflictiva concentración del 25-S (25 de septiembre de 2012), los 1.400 de la convocatoria de Rodea el Congreso de abril del año pasado o los 1.500 de la manifestación contra los recortes del 23-F de 2013.

Con este fuerte despliegue, la Delegación del Gobierno y el Ministerio del Interior quieren frenar posibles incidentes o destrozos al mobiliario público protagonizados por grupúsculos de radicales de extrema izquierda.

Concretamente, las seis columnas llegan de la ruta noroeste, procedente de Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León; la ruta norte, desde La Rioja, País Vasco y Burgos; la ruta noreste, que inició su andadura en Aragón, Navarra y Cataluña; la ruta este, procedente de la Comunidad Valenciana y Murcia; la columna sur, desde Andalucía; y la ruta oeste, procedente de Extremadura y Castilla-La Mancha.

Nos llama la atención que siempre se saque a la policía con el pretexto de que grupos de extrema izquierda son los que destrozan nuestras calles, pero nada se dice de la extrema derecha que seguramente no se quedarán cruzados de brazos cuando tanto “ rojerío “ están en las calles campeando a su antojo.

El Gobierno de Mariano Rajoy con estas concentraciones policiales pretende acallar las manifestaciones contra la política de recortes que ha llevado a cabo en estos dos últimos años, pero pretender que el pueblo se quede en sus casas a lamerse las heridas, es como pretender ponerle puertas al campo. Nunca lo lograran aunque hagan miles de leyes como las que aprobó ayer sobre la Seguridad Ciudadana.

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