jueves, 20 de marzo de 2014

LOS PENSIONISTAS Y EL COPAGO.


Al parecer, no estamos solos denunciando lo que están pasando los pensionistas de este país con los recortes y los cambios en la política económica en España desde hace un poco más de dos años. Con la llegada del PP a la Moncloa y con una política muy perjudicial para todos los españoles y especialmente para los que menos ingresos tienen entre los que se destacan los pensionistas.

La reforma sanitaria impulsada por la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, en marzo de 2012 propició que los pensionistas, por primera vez en la historia del Sistema Nacional de Salud (SNS), tuvieran que pagar un porcentaje del precio de los fármacos comprados en oficinas de farmacia, cuando hasta ahora eran gratis.

De este modo se estableció que este colectivo debía pagar un 10 por ciento de lo que cuesten estas medicinas, estableciendo topes de 8 o 18 euros al mes en función de su nivel de renta.

Esos porcentajes de 8 o 18 euros al mes no se cumplen y siempre se termina pagando más. 

Cuando un pensionista acude a la farmacia a recoger sus medicamentos paga una cantidad que se supone que al final del mes no debe pasar de los 8 o 18 euros, pero el control es imposible de llevar ya que un día no se lleva un determinado medicamento, a los pocos día acude por otros y así sucesivamente. El control del gasto es imposible y siempre termina pagando más de lo que le corresponde.

La pensión media, que incluye las distintas clases de pensiones como jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y a favor de familiares, en 2013 se situó en 858,1 euros mensuales de media, pero con "grandes diferencias" en las mismas con 611 euros entre las de mayor y menor cuantía (62%) siendo en gran parte insuficientes para atender las necesidades de este colectivo, por lo que el copago "supondrá incrementar la precariedad económica de estos colectivos y acrecentará las desigualdades de salud y renta entre la población de las comunidades autónomas

El copago limitará el acceso de personas con enfermedades crónicas, discapacidad y escasos recursos a los tratamientos especializados, pese no haber sido decididos por ellos.

El efecto que puede tener el copago en enfermedades más graves como el cáncer, y avisa de que "puede llevarles a interrumpir sus tratamientos con evidente riesgo para su salud, al no poder costear aquellos tratamientos destinados a aliviar efectos secundarios".










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